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Transplante de células madre (TCM) en la leucemia linfoblástica aguda
infantil
por
Kathryn Leung, Doctora en Medicina. y
Robert Krance, Doctor en Medicina
La
quimioterapia administrada en un período de dos a tres años
tiene como resultado la remisión de largo plazo en la mayoría de
los niños con leucemia linfoblástica aguda (LLA). La
supervivencia libre de enfermedad (SLE) utilizando la
quimioterapia convencional puede llegar al 90 por ciento. Sin
embargo, en algunos niños que padecen LLA de alto riesgo tienen
pocas probabilidades de cura si se utiliza sólo la
quimioterapia. Estos pacientes se caracterizan
por la presencia de características citogenéticas particulares,
como el cromosoma Filadelfia LLA (Ph+), las mutaciones del gen
MLL en la LLA infantil y la LLA hipodiploide. Además, los
pacientes cuya respuesta a la inducción con quimioterapia es
prolongada o los niños que tienen recidiva a pesar de recibir la
terapia efectiva no pueden salvarse con nuevos tratamientos
convencionales.1, 2 En el caso de estos pacientes, el
transplante de células madre (TCM) es la única opción para la
curación.
El TCM
no ofrece ventajas sobre la quimioterapia en la mayoría de los
niños que padecen LLA en la primera remisión completa, como lo
determina la SLE de 10 años. Sin embargo, los niños que tienen
LLA Ph+ fueron notables excepciones. La SLE en estos pacientes
después del tratamiento de quimioterapia estándar es del 25 por
ciento, en comparación con el 70 por ciento de SLE después del
TCM de donante hermano compatible (DHC).1
Lamentablemente, en el caso de los pacientes que no tienen un
hermano donante, la SLE informada no ha sobrepasado la lograda
con la quimioterapia. Sin embargo, es probable que el bajo
resultado informado en el TCM de donante no relacionado
compatible (DNRC) refleje que estos resultados son datos de
registro, que son una compilación de muchos centros de
transplante. Los datos de resultados de centros individuales en
general son mucho mejores. Por ejemplo, en nuestro propio
centro, la SLE para TCM de DNRC en pacientes Ph+ transplantados
en CR1 supera el 60 por ciento, que es comparable a la SLE del
TCM de DRC.
Cuando
son tratados con quimioterapia, los niños a quienes se les ha
diagnosticado LLA, particularmente aquellos que tienen mutación
del gen MLL, t(4:11), tienen un muy mal pronóstico (0 por ciento
al 23 por ciento) comparados con otros niños que tienen LLA.4
Si bien algunos investigadores no consideran que el transplante
mejore la supervivencia de los pacientes, un estudio reciente en
40 niños con LLA, la mayoría con mutación del cromosoma 11q23,
informaron una SLE de tres años del 76 por ciento después del
transplante de donantes relacionados y no relacionados.5
En el caso de los niños que no participaron en un ensayo de
investigación clínica, el TCM en la primera remisión es una
consideración muy apropiada.
Los
pacientes que tienen células hipodiploides (número modal menor a
45) también tienen un mal pronóstico de curación. La
supervivencia libre de eventos (SLE) a los 5 años fue del 20 por
ciento en pacientes con leucemia hipodiploide, en comparación
con el 75 por ciento en aquellos pacientes con células
leucémicas con números modales mayores o iguales a 45.6
Si bien los datos son algo prematuros y la cantidad de pacientes
transplantados que padecen leucemia hipodiploide es reducido, en
general se acepta que el TCM en la primera remisión ofrece una
oportunidad razonable para la curación.
La LLA
recidiva, sin importar cuáles sean los marcadores citogenéticos,
tiene un mal diagnóstico. Un estudio retrospectivo en 432 niños
que recibieron quimioterapia, o TCM autólogo o TCM alogénico de
DRC y de donantes no relacionados (DNRC) demostró que la SLE fue
del 28 por ciento en pacientes que recibieron quimioterapia de
mantenimiento o TCM autólogo, en comparación con un 42 por
ciento en pacientes que recibieron TCM alogénico después del
CR2. Si bien los informes iniciales sugirieron una función del
TCM autólogo en el tratamiento de la LLA, los hallazgos
posteriores establecieron que el TCM autólogo no es mejor que la
quimioterapia.
En el
caso de los pacientes que tienen recidiva más de 12 meses
después de completar la quimioterapia, algunos han defendido a
la quimioterapia de salvataje sin TCM, aunque hubiera disponible
un donante relacionado compatible. Sin embargo, un gran estudio
retrospectivo demostró que, sin importar cuál sea la duración de
la primera remisión, la SLE en pacientes sometidos al
transplante (el 36 por ciento) superó la de los pacientes
tratados con quimioterapia (17 por ciento). El riesgo de
recidiva después del transplante fue del 45 por ciento, en
comparación con el 80 por ciento en pacientes que no recibieron
un transplante.8
Por
último, varios informes indican que el TCM de DNRC se compara
favorablemente con el TCM de DRC como terapia de salvataje para
niños con LLA recidiva. Un estudio permitió descubrir que la SLE
es similar en el TCM de DRC y de DNRC, 81 por ciento y 73 por
ciento, respectivamente. Los resultados similares tal vez sean
producto de muchos adelantos en transplantes, incluyendo la
mejor tipificación HLA y mejor atención de apoyo.9
Así, hay datos que respaldan la recomendación del TCM de DNRC
así como de DRC en niños que no han tenido recidiva.
Dada
su capacidad para curar niños con alto riesgo de LLA avanzada,
es una suerte que algunos pacientes no puedan someterse a un
transplante porque no tienen donantes compatibles. En el caso de
los pacientes que no tienen un donante HLA compatible, se han
explorado fuentes alternativas de células madre. Una posible
fuente son los donantes haploidénticos paternos que se someten a
movilización y leucoparesis de las células madre con factor
estimulante de colonias granulocíticas (GCSF). Las células madre
se separan luego del producto recolectado utilizando el
anticuerpo CD34+, que selecciona una población de células
enriquecidas para células madre hematopoyéticas y excluye las
células que provocarán una enfermedad injerto versus huésped (EIVH)
severa. Un estudio reciente en 26 pacientes con LLA avanzada
tuvo como resultado una SLE del 44 por ciento en aquellos
pacientes transplantados en etapa de remisión.
Además
de la fuente de donante relacionado haploidéntica, otra fuente
alternativa de células madre es la sangre del cordón umbilical (SCU).
Los primeros informes sobre el uso de la SCU (DRC y DNRC con dos
o menos disparidades de antígenos HLA) indicaron tasas de
supervivencia comparables en pacientes con leucemia, así como
menor incidencia de EIVH. En pacientes con LLA de alto riesgo,
la SLE a los dos años en TCM de SCU no relacionada es del 56 por
ciento, comparable al transplante de células madre de sangre
periférica o de médula ósea. Las desventajas de la SCU incluyen
el tiempo de injerto prolongado y las limitaciones de dosis de
células madre.11, 16
Para
combatir la causa más prevalente de falla de transplante
(recidiva), la investigación activa se ha concentrado en la
función de la terapia de acondicionamiento contra la leucemia.
Los regímenes de acondicionamiento mieloablativos consisten de
quimioterapia o irradiación en dosis elevadas. Las bases de
estos regímenes de acondicionamiento incluyen busulfano o
ciclofosfamide +/- dosis elevadas de radiación hiperfraccionada
en un total de 10Gy a 14Gy. Varios estudios han demostrado que
los regímenes que contienen TBI tienen mejor SLE (40 por ciento)
si se los compara con el régimen a base de quimioterapia (22 por
ciento).12
En el
caso de los pacientes que tienen deterioro significativo en un
órgano, se ha investigado el uso de regímenes de preparación de
intensidad reducida. Estos regímenes varían en cuanto a su
capacidad para producir mieloablación, inmunoablación y para
producir un efecto antitumoral. La toxicidad varía entre los
distintos regímenes, pero en general es reducida si se la
compara con los regímenes mieloablativos intensivos. El efecto
antitumoral utilizando regímenes de preparación de intensidad
reducida se basa en el efecto injerto-versus-leucemia (IVL).
Lamentablemente, hay pocos datos de resultados respecto de la
eficacia del acondicionamiento subablativo y del efecto IVL
contra la LLA.13 La precaución hacia este método
surge de los datos reunidos después de la administración de
infusiones de linfocitos del donante (ILD) a pacientes con LLA
que han tenido recidiva después del TCM. Las respuestas
antileucémicas sostenidas han sido mucho menores en pacientes
con LLA tratados con ILD, en comparación con las de los
pacientes tratados que padecían leucemia mielocítica crónica (LMC)
y leucemia mielógena aguda (LMA).
Están
en curso estudios de nuevas terapias para combatir la LLA
altamente resistente. Una de dichas terapias consiste en apuntar
a las proteínas que tienen elevada expresión en las células
leucémicas. En nuestra institución, estamos investigando el uso
de anticuerpos monoclonales antiCD45 en nuestro régimen de
preparación para mejorar la mielorreducción y para producir la
remisión sostenible en pacientes con leucemia altamente
resistente, incluida la LLA.
Si
bien la recidiva es la mayor causa de falla, la mortalidad
relacionada con el tratamiento afecta los resultados generales.
A ese fin, la prevención de la infección viral posterior al
transplante es una meta importante. Hay varios ensayos en curso
en nuestra institución en los que los pacientes elegibles
participan en estudios donde se utilizan linfocitos T
citotóxicos contra citomegalovirus (CMV), virus de Epstein-Barr
(VEB) y reactivaciones de adenovirus. Este método se basa en
nuestra experiencia previa con el uso de CTL específicos de VEB
derivados de donantes vivos para prevenir la enfermedad
linfoproliferativa asociada a VEB después del TCM de DNRC o de
donante relacionado no compatible. Una vez administradas, las
células T específicas del VEB continuaron vivas y pudieron
responder al desafío antigénico durante hasta 18 meses.15
La longevidad de los linfocitos T citotóxicos específicos del
VEB transferidos así como la actividad antigénica persistente
indica que los linfocitos T citotóxicos específicos de los
antígenos pueden aplicarse a otros virus, como el CMV y el
adenovirus. Las infecciones provocadas por estos agentes son una
plaga en los pacientes después del transplante, y provocan una
significativa morbidez y mortalidad.
Resumiendo, a pesar de los importantes adelantos científicos
en el tratamiento de la LLA infantil, la quimioterapia falló en
demasiados pacientes que requieren un tratamiento más riguroso,
como el TCM. Los nuevos blancos celulares para mejorar la SLE,
la inmunoterapia para combatir infecciones y mejorar la
inmunidad posterior al transplante y las mejoras en la
tipificación HLA son áreas activas de investigación para mejorar
los resultados de los pacientes con LLA que se someten al TCM.
Están en curso investigaciones continuas para mejorar el régimen
del transplante y para reducir las morbideces relacionadas con
la terapia.
Acerca de los autores
Kathryn Leung, Doctora en Medicina es profesora adjunta de
pediatría, son subespecialidad en hematología y oncología del
Centro de Cáncer del Texas Children’s. Su primer objetivo es el
transplante de células madre en niños con falla en médula ósea y
con hemoglobinopatías. También está trabajando con otros
investigadores en el
Programa de Terapia Celular y Genética para aplicar nuevas
terapias con la esperanza de reducir las morbideces derivadas de
infecciones virales posteriores al transplante en pacientes con
TCM.
El Dr. Robert Krance es professor de pediatría del Baylor College of Medicine y director del programa de Pediatric Stem Cell Transplant del Texas Children’s Cancer Center.
La investigación del Dr. Krance se concentra en el desarrollo de
transplantes utilizando donantes alternativos y donantes
relacionados compatibles no totalmente HLA compatibles. En
colaboración con otros investigadores del Programa de Terapia
Celular y Genética, se están aplicando nuevos métodos basados en
células para disminuir el impacto de la infección viral después
del transplante.
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